Pensar en la Re-evolución del sistema turístico argentino

0

Entrevistamos a Sergio “Keko” Castro, quien reflexiona sobre los desafíos y  oportunidades que se presentan ante esta crisis sin precedentes en el sector, en el contexto de la pandemia que azota al mundo,  y la clara necesidad de trabajar en conjunto para lo que el denomina, “la re-evolución” del sistema turístico argentinoActualmente, es responsable de la Dirección Nacional de Planificación y Desarrollo en Ministerio de Turismo y Deportes de La Nación, tiene 51 años. Ha conducido la gestión y desarrollo de Villa La Angostura y Tigre.  Desde su conocimiento territorial, este referente del sector, invita a un abordaje del turismo como hecho social transformador desde el territorio hacia la centralidad en clave de arraigo.

Para no caer en análisis reiterativos de una realidad del sector por todos conocida, ¿cómo cree que salimos o nos reconvertimos?

Creo sinceramente que primero debemos poner algunas cosas en blanco sobre negro. Es muy difícil ir hacia un lugar incierto, sin saber desde dónde partimos. Se hace imperioso poner un punto de referencia, tener en claro ese registro de partida. También es igual de necesario y fundamental imaginar ese futuro para que podamos alinear la traza.

Pensemos cómo se venían dando las variables del turismo y sus desagregados a finales del 2019. En ese tiempo (que hoy parece ser un pasado lejano) titulares, presentaciones y comunicados hablaban de los éxitos de la gestión y de los objetivos alcanzados. Nos presentaban indicadores devenidos en objetivos y récords. Tomando el 2005, como año base, donde se produjo un hito en nuestro sector con la sanción de la Ley Nacional de Turismo Nº 25997,  base para mi fundacional, y desde donde seguir construyendo vemos que en la mirada amplia, eran nada más que una recuperación (muy bien recibida por cierto) para llegar a los valores históricos de una tendencia.

Estas impresiones de aquella realidad, tienen SOLO el objeto de un ejercicio para poder sacar el velo benévolo de la nostalgia, correr la bruma que la memoria pone a los recuerdos y los hace mucho más felices de lo que en realidad fueron.

Quizá sea el momento de repensar las estrategias fundamentalmente, creo que debemos tener claro que repetir lo que veníamos haciendo y pensar en volver a la antigua normalidad no parecería, en principio, el mejor destino al que podamos aspirar.

En esta línea argumental que proponés, sumado al complejo escenario actual ¿cómo se hace para reconfigurar ese mañana?  ¿Cuáles son los nuevos escenarios de oportunidad para el desarrollo a través del turismo que se presentan?

“…El escenario dejó de ser simplemente complejo, para volverse incierto. En estas situaciones, lo que antes parecía nítido o probabilístico ahora se ha vuelto borroso…” Traigo una frase de un amigo, Gustavo Capece, porque creo que es muy ilustrativa. 

En este contexto; hacer lo mismo, pensando en el mismo escenario y esperar resultados diferentes es, cuanto menos, aferrarse a la magia de la casualidad. En este tiempo de cambios acelerados, de horizontes cargados de incertidumbre que nos depositan en contextos desafiantes, detenerse a mirar un poco más allá de la coyuntura implica un esfuerzo aún mayor.

Es allí donde nos tenemos que atrever, tenemos que redoblar el compromiso para encontrar caminos, procesos, de construcción amplia y plural, empáticos, en busca de un conjunto de certezas que podamos definir a partir de un imaginario deseado y una clara conciencia del punto de arranque.

¿Qué se necesita para construir y definir ese conjunto de certezas?

Decisión política, visión prospectiva, planeamiento estratégico, todo debe estar dispuesto en pos de pensar cómo llegar al mejor futuro posible y deseable. Hoy tenemos, todos los que hacemos al sector, la responsabilidad de colaborar y reconstruir el turismo. Pero quisiera ir más allá; ponernos en la obligación de re-evolucionar al turismo, que lo hagamos futuro y realidad como “hecho social transformador”, con el objetivo de gestionar un desarrollo local sostenible, para mejorar la calidad de vida de la comunidad anfitriona.

Debemos volver a soñarnos, para reconstruirnos.

¿Cómo se logrará proponer ese “sueño´ e intentar lograr un futuro auspicioso?

La realidad, este presente, nos pone ante el reto, la oportunidad o la obligación (cada uno elija la palabra que más los provoque a la acción) de diseñar co- creando (creación colectiva) un futuro deseado. 

Es pertinente, en este recorrido poner en el ámbito de la discusión constructiva los ámbitos o puntos de vista que pretenden ser una base desde donde iniciar. Pero a su vez, tienen que sentar posición en cuanto a los márgenes e ideales para la acción inmediata, para que al modificar este presente, sea en pos de una mejor realidad y con la visión de ese futuro deseado.

Desde tu recorrido profesional y el rol que estás desarrollando ¿Cuáles serían estos ámbitos de discusión o puertas de abordaje a tu entender?

El primero creo que sería como vamos a reinterpretar al Sector. El turismo es un hecho social transformador. Esto redefine su participación en el desarrollo local sostenible, visibiliza su aporte a la construcción de entramados socio productivos potentes y capilares que generan oportunidades en cada territorio.

El turismo, de esta manera, como sistema propone ampliar su base de sustento. Pasar de una relación bidireccional de oferta y demanda hacia un trípode de sustentación: territorio, oferta y demanda.

En tal sentido, se hace necesario, imprescindible desde el sector público, re-generar las condiciones para fomentar la inversión turística; requiere el trabajo conjunto para promover los regímenes y acuerdos necesarios entre los diversos estamentos municipales, provinciales y nacionales para repensar los marcos fiscales y normativos, recreándolos proactivos hacia esa construcción colectiva de un futuro deseado, de comunidades más prósperas. En un segundo término, entiendo una fuerte necesidad de descentralizar para transformar crecimiento en desarrollo con inclusión y equidad. 

El escenario que se vislumbra  — con más aspectos que lo aproximan a un escenario deseable— es el que combina una demanda con un mayor grado de perfeccionamiento con mayor nivel de personalización de la oferta. Con un espacio donde encontrar experiencias: viajes transformadores, vivencias significativas. En este tiempo que se avecina se conjugan una necesidad y una oportunidad. En el nuevo escenario la diversificación de la oferta de productos turísticos impera. Radica en esta oportunidad la capacidad como país de generar nuevos motivos, ampliar exponencialmente las opciones y destinos.

Es necesario y primordial para esos nuevos y diversos destinos pensados conjuntamente con las regiones Priorizar estrategias de descentralización territorial de los flujos turísticos, punto trascendente en esta descentralización es la conectividad, no sólo de personas si no de datos, garantizando los criterios de sostenibilidadeconómica, social, cultural y ambiental; es una condición fundamental para darle trazabilidad al sector en su conjunto.

El tercer punto radica en la oportunidad de fortalecer la relación complementaria de arraigo, identidad y patrimonio como propuesta de valor. 

En este contexto es pertinente considerar los efectos de la patrimo-nializacion y los dilemas que la mundialización.

Podemos seguir transitando la patrimonialización como nicho de comercialización, “oportunidad” de mercado que traen consigo las particularidades, los exotismos, lo “étnico” ò entender la patrimonialización como una manera de valorización de las identidades locales, como una herramienta política, económica y turística que  visibiliza y permite forjar y dialogar con el mundo a esas comunidades.

El factor «valor local» refiere al fortalecimiento y puesta en valor turístico de costumbres, valores, patrimonio, identidad, bienes y saberes de cada territorio, generando una oferta atractiva y a medida de las distintas experiencias. En lo natural y la identidad local son capital esencial para la creación de esas experiencias auténticas que se ven en principio como muy apreciadas por una nueva caracterización de la demanda.

El turismo, así reinterpretado, representa una oportunidad para la difusión de los valores y recursos que la comunidad tiene para ofrecer, Acá se pone en juego un desafío sectorial enorme, incorporar contundentemente la producción local de bienes y servicios como, atributo, valor diferencial del producto turístico final. 

El turismo entendido como un hecho social nos permite recrear a lo largo y ancho del país, ese orgullo por compartir su identidad, su cultura y su condición excepcional, pero también para brindar fortaleza a cada territorio para proponer sus propias reglas y condiciones en ese intercambio. 

El cuarto punto es ejercer una correlación entre calidad de vida- calidad turística

El espacio turístico es un espacio de reinterpretación constante donde la presencia y distribución territorial de atractivos turísticos (naturales o culturales, materiales o inmateriales) lo dotan de funcionalidad y dinamismo. Pero, en esta conceptualización del turismo como hecho social, el turista es mucho más que un simple consumidor. Es quien co-protagoniza la experiencia turística y convive en ese espacio junto a la comunidad local, juegan allí  un rol importante la interacción, no solo por compartir un espacio común, sino por co-construirlo.

Así pues, la experiencia turística satisfactoria tiene una doble ganancia, colmando la expectativa del turista y mejorando la calidad de vida de los anfitriones, son ellos el principal sujeto del turismo como hecho social transformador.

Cuando hablamos de Calidad Turística lo hacemos desde la más amplia concepción y no solo en referencia a estereotipos de estrellas o tenedores, Es proponer un sistema continuo sinérgico que conlleve una relación valorativa satisfactoria para ese trípode de sustentación Oferta, Demanda y Territorio.

A través de la charla vemos que debemos evaluar cómo veníamos y qué hicimos antes de la pandemia, con ello estructurar un punto de partida y proponer un futuro. Ahora, la pregunta es ¿por qué ese camino hacia el futuro debiera ser distinto al que transitamos y conocemos?

Creo que la pregunta debería ser ¿Retomamos hacia el pasado o construimos un mañana mejor?. Estamos frente a un nuevo paradigma que se está consolidando y somos contemporáneos de este proceso. Tenemos la oportunidad de ser protagonistas de esa nueva configuración.

¿Vamos a ser creadores y superarnos o vamos a reeditar recetas que en el pasado no dieron los mejores resultados?. ¿Reditaremos todo lo relativo al turismo a la imagen y semejanza del modelo pre crisis, con ciudades/ territorios digamos “poco auténticas”, tanto desde la perspectiva anfitriona como desde la perspectiva de invitada?

¿O iremos hacia al encuentro de visitantes responsables; hacia formas diferentes de habitar la ciudad / territorio; hacia ciudades educadoras que proponen con orgullo su identidad y patrimonio con sus propia normas para ser compartidas y respetadas?

¿Iremos nuevamente a relaciones bidireccionales de oferta/ demanda, donde el territorio, en su concepción más amplia, es un espectador/ destinatario?

¿O haremos del turismo un hecho social transformador, una herramienta para generar comunidades más prósperas, para arraigar a las nuevas generaciones a sus territorios que le brindan oportunidades?

El sector se encuentra ante una oportunidad para pensar, concluir y accionar, en esta oportunidad que se nos presenta es vital para dar ese salto cualitativo que el Turismo se merece.

Pensemos en el turismo como factor de desarrollo local sostenible, no como un modelo preconcebido. Como una estrategia de actuaciónuna perspectiva de cambio, de construcción de nuestra realidad deseada.  Tenemos que pensar de manera conjunta la “Re-evolución” del sistema turístico argentino.

 

fuente: reportnews
Share.

Comments are closed.