Adriana Romero, Secretaria de Turismo de La Pampa: Podemos estar orgullosas de haber logrado grandes avances y hoy causa satisfacción constatar el rol de la mujer

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– Contanos un poco como fue que empezaste en el sector turístico?

Empecé con mis estudios en la Universidad de Morón, recibiéndome de guía, técnica y licenciada en turismo; mi primer trabajo en Buenos Aires fue en la Casa de La Pampa, pero no en el sector turístico sino en la obra social oficial. En cuarto año de la facultad, ingresé a trabajar en COTAL que tenía su secretaría permanente en Buenos Aires, gracias a que Claudia Teijeiro pensó para cubrir un puesto de asistente, en un perfil de estudiante de la carrera. Me entrevistaron, logré el empleo, y en un par de meses me tocó asistir a un congreso histórico que celebró COTAL en Torremolinos, Málaga, con récord de participantes.

– Tuviste experiencias laborales en el sector privado también?

Si, trabajé en Mitsubishi (sector de provisión de turbinas para Salto Grande), en COTAL como te dije y tuve una agencia receptiva pequeña, en San Carlos de Bariloche. Otra función que tuve en lo privado fue un breve paso por OAT como tour leader en Antártida.

– Cómo ves el rol de la mujer en el sector?

En los 80 y 90 lo que percibí fue que pese a haber muchas mujeres en puestos menores (desconozco las estadísticas pero la mayoría de los empresarios y dirigentes que recuerdo eran hombres) la relación era de inferioridad jerárquica; en aquellos años nació AFEET, y desde mi juventud e inexperiencia lo que me llegaba era una asociación de propietarias de empresas, que no era permeable o no acompañaba ningún reclamo o reivindicación del rol femenino en el mundo laboral, sino un espacio de poder desde su condición de dirigentes patronales. Muy diferente a la AFEET y a la ASEET que conocemos ahora, en la que sus integrantes se identifican con causas que a veces implican enfrentar al poder ya sea público o privado, con campañas contra la explotación sexual o el trabajo infantil. Los tiempos y las instituciones cambiaron, en ese sentido, para bien.
El incesante protagonismo de las mujeres en distintos roles y como impulsoras del cambio, tuvo importantes avances con el transcurrir del nuevo milenio, mediante normas y legislación específica, pero sin mucho cumplimiento o correlato con la realidad. En los últimos años en cambio, el discurso ha comenzado a reflejarse en los hechos, primero tibiamente y hoy en día con mucha resonancia. En el turismo podemos estar orgullosas de haber logrado grandes avances y hoy causa satisfacción constatar el rol de la mujer en instancias de decisión. Somos varias las secretarias de estado o ministras provinciales, y a nivel nacional es la primera vez que hay una Secretaria de Promoción Turística.

– Se va achicando la brecha entre hombres y mujeres?

Si te referís a la brecha salarial, creo que hay que profundizar en los estudios que consideran además las elecciones y las características de los trabajos de las mujeres; no soy una especialista en el tema de género, pero sí, mi impresión es que se va achicando.
Fuera del plano salarial, movimientos como el #MeToo ayudaron a que los pequeños y grandes esfuerzos y denuncias no sean en soledad, a no sentir vergüenza por los abusos que traemos desde la noche de los tiempos, a hablar sin eufemismos de situaciones espantosas por las que hemos pasado casi todas y que callamos y en tantos casos mantenemos en secreto toda la vida. Ese corrimiento del velo que desnudó los abusos como tales y los sacó de la naturalización de siglos, ha sido muy liberador.

– Sentís que hay una injusticia en materia de derechos?

Se declama bastante, se hacen gestos pero cuesta hacer cumplir las normas. No me refiero solamente a las mujeres, los hombres son víctimas también. Ser mujer no te convierte en la sabiduría o la bondad misma, es más, a veces son mujeres la que denigran a otras mujeres o se embanderan con causas feministas por oportunismo, porque les da visibilidad.
Dirigí muchos años una ONG de profesionales en turismo que dos veces solicitó ser miembro de la Cámara Argentina de Turismo y fue rechazada sin que se le comunicaran los fundamentos. A esas paradojas y dobles discursos me refiero, ya que esa Cámara adhiere al Código de Ética de la OMT y su importancia reside entre otros factores en que la Ley Nacional de Turismo considera aliado estratégico al sector privado y la autoridad de aplicación debe consultarle sobre «las reglamentaciones relacionadas con las actividades turísticas, los productos turísticos y los servicios a su cargo». Además tiene vocalías en el Instituto de Promoción Turística (Inprotur) y lidera el ICTA con la participación del MinTurDep y el CFT. Su rol es muy relevante y por ende que te rechacen como miembro sin fundamentos es discriminatorio.
En cuanto a ciertas reivindicaciones, me temo que se está poniendo el foco en grupos muy activos que en ciertos casos parecen buscar privilegios más que reconocimiento de derechos, cuando hay unos índices de pobreza vergonzantes para una Argentina productora de alimentos que vienen creciendo hace décadas y que afectan a todos más allá de su condición de género; espero que encontremos el punto de equilibrio mediante la moderación y el diálogo y que los esfuerzos se dirijan a crear fuentes de trabajo y de producción genuinas. Hay muchas minorías que no están en la agenda.

– Cómo te sentís como mujer en el escenario actual?

Muy bien, reconocida por mi trabajo, agradecida a mi provincia natal y al Gobernador Sergio Ziliotto por la oportunidad de brindar un servicio y trabajar para el desarrollo turístico de La Pampa. Contamos con un buen equipo en la Secretaría de Turismo, que fue jerarquizada, y nuestro objetivo es contribuir a que nuestra actividad continúe el camino de posicionamiento como parte de la producción y como eslabón del progreso de nuestra sociedad. Hemos empleado exhaustivamente el tiempo de la cuarentena para brindar capacitaciones, desarrollar y ampliar productos, realizar relevamientos, dialogar con el sector privado y diseñar campañas a nuestra escala, en principio para alentar el consumo interno de las actividades que ya están autorizadas, como la gastronomía. Compartimos los Objetivos de Desarrollo del Milenio y los tenemos como guía en nuestro plan de gestión y en nuestros programas.

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