El hotel que ofrece habitaciones según el estado de ánimo

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(Estados Unidos) Cuando un huésped llega al Angad Arts Hotel de Saint Louis el conserje le pregunta ¿“cómo está usted?” La pregunta va más allá del saludo, porque de acuerdo a la respuesta se le otorgará una habitación determinada. O sea, según el estado de ánimo del cliente.

Esta es la idea de este hotel, ubicado en el vanguardista Distrito de las Artes, centro de gravedad de la movida artística de esta ciudad del Medio Oeste de EEUU.
Un color para cada estado de ánimo

Sus 146 habitaciones están decoradas, cada una a su modo, bajo alguno de los cuatro colores que imperan: el verde que significa rejuvenecimiento, el amarillo que se vincula a la felicidad, el rojo que recuerda a la pasión y el azul que transmite tranquilidad.

Según describe su creador y consejero delegado Steve Smith a Travel and Leisure, la idea surgió por casualidad cuando estaba dibujando en un boceto el proyecto del hotel. “La experiencia de estar en una habitación azul o roja es totalmente diferente para el huésped. Si vamos a llenar los dormitorios con colores, ¿por qué no dar un impulso a las emociones?”.

El huésped puede elegir una habitación roja que incentiva la pasión o una amarilla que se vincula con un sentimiento de felicidad

Smith, originario de esta ciudad, sigue de cerca la teoría de la cromoterapia, que postula –con poca base científica- que los colores tienen influencia en las emociones y ayudan a estabilizar los desequilibrios.
Arte en todo el hotel

Los huéspedes pueden elegir el tamaño de la habitación entre las opciones XS, S, M, L o XL, como si fuera una prenda de vestir.

Pero el color señalado no solo está en las paredes, sino también en detalles de los muebles y hasta en los patitos de goma que el hotel deja para jugar en la bañera (¡!). Cada cuarto, además, cuenta con una obra de arte única.

Porque más allá del juego de emociones y colores, lo interesante es el impulso que el hotel da a las artes. Además de la promoción de creadores locales con sus obras en las habitaciones y los pasillos, los ascensores tienen muestras de video-arte.

En las escaleras de emergencia, una serie de hombrecitos luminosos simulan que suben por el costado del edificio.

El restaurante, que sirve las vanguardistas creaciones del chef David Burke, tiene columnas que juegan con la luz para crear formas aleatorias.

Luces y colores con las mejores vistas

En la terraza del piso 12 hay una instalación multimedia en el medio del salón, como si fuera la pantalla de una gigantesca lámpara que, en un bucle, repite animaciones, fotografías y videos.

En el exterior, donde hay unas excelentes vistas de la ciudad y de su famoso arco sobre el río Misisipi, el hotel también juega con puestas en escenas de luces que cambian y que dan una perspectiva diferente de la metrópolis mientras se degusta algún cóctel. Y de día, la explosión cromática la asumen las plantas que invaden el espacio.

Pero además de las artes plásticas y el video también se promueve la música, ya sea con conciertos y sesiones de DJ’s locales. Y para quien se anime a mostrar su talento, el cuarto de juegos del Angad cuenta con instrumentos para que cualquier pueda tocarlos.

 

fuente: cerodosbe

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